28 de Junio: un día con el Sagrado Corazón

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A todos nos es familiar la idea del corazón como centro de los sentimientos, sobre todo el amor. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús no es otra cosa que la conciencia que tenemos del amor misericordioso de un Dios que nos amó tanto, que envió a su Hijo al mundo para salvarnos en un acto extremo de amor: el sacrificio de la cruz. Allí, de modo excelente, se reveló de una vez y para siempre cuánto nos ama Dios. En la Sagrada Escritura el corazón es el que piensa, el que siente, el que habla, el que llora, el que goza, el que ama. En efecto, san Pablo mismo nos dice que "el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones con el Espíritu que se nos ha dado". Nuestra mirada entonces al Corazón de Jesús tiene que ser en clave de amor, y el amor tiene un riesgo: no ser correspondido. Pero Dios asume ese riesgo y espera paciente que nos dejemos amar. Espera paciente que tomemos de su corazón la bondad y la mansedumbre, así lo leemos del mismo Cristo en el Evangelio: Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón.

Novena al Sagrado Corazón de Jesús

I.-¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “en verdad os digo: pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”. He aquí que, confiando en tu Palabra divina, llamo, busco y te pido la gracia… Padre Nuestro, Avemaría y Gloria Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

II.-¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “en verdad os digo: todo lo que pidiereis a mi Padre en mi Nombre, Él os lo concederá”. He aquí que, confiando en tu Palabra divina, pido al eterno Padre en tu Nombre la gracia… Padre Nuestro, Avemaría y Gloria Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

III.-¡Oh Jesús mío!, que dijiste “en verdad os digo: los cielos y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán”. He aquí que, confiando en la infalibilidad de tu Palabra divina, te pido la gracia… Padre Nuestro, Avemaría y Gloria Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, infinitamente compasivo con los desgraciados, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María, vuestra y nuestra tierna Madre.
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