Santiago Apóstol
julio 25, 2018
Del Carmelo al Reino de María
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“Tendrás un tesoro en el Cielo”
Año XVI, nº 181, Agosto 2018

 

Sumario

1.- Escriben los lectores
2.- Reina de la Historia y Madre nuestra (Editorial)
3.- La voz de los Papas – La institución de la fiesta de María Reina
4.- Comentario al Evangelio – Anuncio de la realidad futura
5.- Los votos religiosos y el refinamiento de la obediencia
6.- Alas para volar hasta Dios
7.- Beata María Felicia de Jesús Sacramentado – Pequeña víctima por los sacerdotes
8.- Materna y omnipotente realeza
9.- La santidad de Dios
10.- San Junípero Serra – Un misionero que hizo historia
11.- Testimonios – Y Dios no los abandonó…
12.- Heraldos en el mundo
12.- Sucedió en la Iglesia y en el mundo
13.- Historia para niños… La lucha del colibrí
14.- Los santos de cada día
15.- Serenidad y combatividad



Voz de los Papas

 La institución de la fiesta de María Reina

De los monumentos de la Antigüedad cristiana, de las plegarias de la liturgia, de la innata devoción del pueblo cristiano, de las obras de arte, de todas partes recogió el Papa Pío XII elementos para instituir la fiesta de Santa María Reina.


Comentario al Evangelio – Fiesta de la Transfiguración del Señor

Anuncio de la realidad futura

 

Msgr-João-Scognamiglio-Clá-Dias

Mons. João S. Clá Dias, EP



La Transfiguración del Señor refuerza la esperanza en la resurrección y nos muestra lo que nos aguarda si somos fieles a la Palabra de Dios.


 Los votos religiosos y el refinamiento de la obediencia

 

Cuando la práctica de los consejos evangélicos va unida a la esclavitud de amor enseñada por San Luis María Grignion de Montfort, el alma alcanza un estado de incondicionalidad completa.


 Materna y omnipotente realeza

Sobre cada una de las cualidades y virtudes de la Madre de Dios, el Dr. Plinio fue tejiendo comentarios que constituyen verdaderos himnos de abrasado amor, como este en el cual describe uno de los mayores y más bellos títulos de María Santísima.


Historia para niños… o para adultos llenos de fé

La lucha del colibrí

Julia perdía altura, por el ímpetu del viento, y sus alitas se movían con dificultad a causa del frío. Parecía que estaba llegando el fin de su corta existencia como picaflor, cuando sintió el calor de unas manos que le eran conocidas…


 Dios, que tanto glorificara a María en el
Cielo, quiso que su glorificación también tuviese su esplendor en la tierra.
Él le puso en las manos el cetro de la misericordia, las llaves de la beneficencia; y desde entonces, todos los beneficios y todas las misericordias han llegado a los hombres por las manos de María. Sí; por Ella alcanzaron gloria el Cielo, paz la tierra, fe el pueblo, una regla la vida, y disciplina las costumbres. Por Ella se alegra el valle, florece el desierto, se cubren los campos de nuevo verdor, y se convierten en sonrisa de alegría las lágrimas de los desgraciados.

( P. Ramón Buldú Tesoro de oratoria sagrada )

 


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