“Estemos atentos, Dios nos indicará siempre donde está la Iglesia verdadera”
febrero 29, 2020
Revista Febrero 2020
marzo 1, 2020

“Has encontrado gracia ante Dios”

Año XVIII, nº 198, Enero 2020

Sumario

1.- Escriben los lectores
2.- Supremo objeto de las complacencias divinas (Editorial)
3.- La voz de los Papas – Santa Inés y el Reino de los Cielos
4.- Comentario al Evangelio – ¡En la Sangre del Cordero hemos sido perdonados!
5.- Santa Paula – La obra maestra del Doctor de las Escrituras
6.- “De Egipto llamé a mi hijo”
7.- Necesidad de la devoción a la Santísima Virgen
8.- Silencio y meditación
9.- La amistad verdadera
10.- Nuestra Señora de la Esperanza
11.- Luces de la intercesión de Dña. Lucilia – Maternal mano que pacifica y sosiega
12.- Heraldos en el mundo
13.- Sucedió en la Iglesia y en el mundo
14.- Historia para niños… Envidia, caridad y devoción a María
15.- Los santos de cada día
16.- Beligerante amor materno

 

Voz de los Papas

 Santa Inés y el reino de los cielos

En la Santa Iglesia, el predicador instruido es aquel que sabe hablar de la dulzura del Reino y, al mismo tiempo, del miedo al castigo. Escuchemos lo que se nos dice del Reino,
para amarlo; oigamos lo que se nos enseña sobre
el suplicio, para temerlo


Comentario al Evangelio –

II Domingo del tiempo ordinario

«En la sangre del cordero hemos sido perdonados»

Msgr-João-Scognamiglio-Clá-Dias

Mons. João S. Clá Dias, EP

 

¿Quién no teme la suprema tribulación, tan terrible que hasta al propio Cristo hizo temblar? Sin embargo, saber que Dios se hizo hombre y se dispuso a morir por mí me llena de esperanza en su misericordia y en su perdón


Necesidad de la devoción a la Santísima Virgen

Nacimos para la vida de la gracia por la omnipotente intercesión de María Santísima y a Ella deben dirigirse nuestras súplicas de progreso espiritual y perseverancia


Luces de la intecesión de Doña Lucilia,

maternal mano que pacifica y sosiega

No cesan de llegar a nuestro conocimiento relatos de nuevas curaciones y milagros obtenidos por intercesión de Dña. Lucilia. En todos ellos hay un denominador común: además de resolver el problema concreto,
ella calma el espíritu  y apacigua el alma.


Envidia, caridad y devoción a María

Como último favor, el joven campesino le solicitó a su
soberano un consejo y éste, mirándole fijamente a los ojos,
le contestó: “La caridad es paciente, es benigna…”.
¡Se trataba de un verdadero programa de vida!


María Santísima tenía muy presente que su Hijo sería entregado como víctima en reparación por los pecados de la humanidad, pero sabía que aún no había llegado la hora. Cuando fue informada sobre el aviso del ángel, Ella le transmitió a su esposo algunas de las razones más altas de esa huida, que él no había considerado. Al reconocerla como auténtica maestra y oyéndola encantado San José se dejaba instruir sin que, no obstante, disminuyera en nada su papel director. Esta trinidad de la tierra se mostraba enteramente dispuesta al sacrificio, aceptando con verdader dulzura de corazón todos los sufrimientos
que la Providencia le enviaba.

Mons. João Scognamiglio Clá Dias ) 


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