¿Cuáles son los términos y las ocasiones en que dicha demanda fue hecha por María Santísima?
Para aquellos que no tienen el hábito de hacer la comunión reparadora de los cinco primeros sábados de mes pedida por la Santísima Virgen a Sor Lucía de Fátima, será oportuno que conozcan los términos y las ocasiones en que dicha demanda fue hecha por María Santísima. Será igualmente pertinente que cada fiel adorador de la Eucaristía conozca esta importante materia que, por no haber sido atendida con toda la extensión debida, hace pensar en los castigos que fueron también anunciados en Fátima, castigos que en parte ya están dándose y que aún podrán acontecer. María nos dijo en sus mensajes cómo evitarlos, pero la humanidad hace oídos sordos.
En efecto, el 13 de julio de 1917, la Reina del Cielo así se manifestó, según dice Sor Lucía al describir la segunda parte del Secreto: “(…) Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.
El asunto de que trata la presente reflexión es de primordial importancia y de palpitante actualidad. En este mes de mayo, Mes de María, meditemos sobre ello, por ejemplo, ante el Santísimo Sacramento.
A seguir, se transcriben las explicaciones pormenorizadas que sobre el tema de la comunión reparadora hace Mons. Juan Scognamiglio Clá Dias en una de las reediciones de su obra sobre Fátima “Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará”, publicada en Madrid en 2017, páginas 83 a 85: “Lucía tuvo que hacer un largo y doloroso itinerario hasta convertirse en la Hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, carmelita descalza en el Carmelo de Santa Teresa, en Coímbra. Una de las etapas de ese camino transcurrió en la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea, en Tuy, municipio de Pontevedra, en España. Allí recibió una de las revelaciones que completan el Mensaje transmitido por la Madre de Dios en la Cova de Iría: la gran promesa del Corazón de María.




