30 de octubre
Fue un centurión romano conocido por su valiente acto de fe. En el cumpleaños del emperador, mientras los demás soldados rendían sacrificios, Marcelo se quitó sus insignias y declaró que su lealtad pertenecía solo a Cristo. Este acto de devoción le costó la vida, siendo decapitado en Tánger, en la antigua Mauritania.