6 de marzo
Nació en Barcelona, su familia era de origen noble. Ambos se preocuparon por darle una educación en los valores del Evangelio. En los estudios que le prepararían para ser sacerdote, se distinguió por su piedad sincera, su aprovechamiento y su afición por leer a los Santos Padres.
Al enterarse de que había cerca de Barcelona un convento de canónigos regulares de san Agustín, no dudó lo más mínimo en irse para imitar su virtud. Cuando murió el obispo de Barcelona, desde la aristocracia hasta la gente sencilla, pensó en que el mejor sucesor sería Olegario.
El mismo Papa Pascual II tuvo que obligarle a que aceptara el cargo. No hizo en su misión de pastor distinción alguna entre ricos y pobres. Todos eran hijos de Dios. Participó en algunos concilios de Tarragona, Toulouse, Reims y Lateranense I y Clermont. Dada su preparación intelectual, logró derrotar a sus enemigos, los herejes. Murió en el año 1137.