11 de setiembre
Discípulo de San Antonio Abad y obispo de una ciudad en la Tebaida. Valiente defensor de la fe católica. En el siglo IV, bajo el mandato del emperador Galerio Maximino, fue mutilado [le arrancaron el ojo derecho] y enviado a las minas por su fe. Posteriormente, jugó un papel crucial en el Concilio de Nicea, luchando contra la herejía del arrianismo.