23 de setiembre
Nace en una familia de campesinos y desde niño tiene el deseo de “hacerse hermano”. A los 16 años entra en el noviciado, en la Orden de los hermanos Menores Capuchinos de Morcone y elige el nombre de Fray Pío. En 1910 recibe la ordenación sacerdotal. Seis años después entra en el convento de Santa María de las Gracias de San Giovanni Rotondo. Dedica muchas horas de la jornada al sacramento de la Confesión. El culmen de su compromiso apostólico es la celebración de la Santa Misa. Él se define como «un pobre hermano que reza». «La oración ─afirma─ es la mejor arma que tenemos, la llave para abrir el corazón de Dios».
La vida del Padre Pío es también el reflejo de un empeño incesante por aliviar el dolor y la miseria de tantas familias. En 1956 fue inaugurada la “Casa Alivio del Sufrimiento”, un centro hospitalario a la vanguardia. Es «la pupila de mis ojos» y durante el discurso de inauguración añade: «esta es la criatura que la Providencia, gracias a vuestra ayuda, ha creado, os la presento. Admiradla, y bendecid conmigo al Señor Nuestro Dios. Ha sido depositada sobre la tierra una semilla que Él calentará con sus rayos de amor».