3 de agosto
Vendedora de púrpura, que fue la primera que creyó en el Evangelio en Filipos, en Macedonia, cuando lo predicó el apóstol san Pablo (s. I). Era una mujer muy rica. Dado que el tinte de la púrpura se extraía con muchas dificultades de cierto molusco, sólo una élite podía permitirse tener telas teñidas de ese color. Un mercader que vendiera ese tinte tan extremadamente costoso era rico, se mirase como se mirase.