30 de enero
Venerada como virgen y mártir, vivió en Roma en el siglo III y pertenecía a una familia patricia. Según la tradición, fue perseguida durante el reinado de Alejandro Severo a causa de su fe cristiana.
A pesar de las crueles torturas a las que fue sometida, Martina permaneció indemne hasta que la decapitación puso fin a su vida. Su martirio tuvo lugar en la décima milla de la vía Ostiense, donde posteriormente se erigió una iglesia hoy desaparecida, y sus reliquias fueron trasladadas junto con las de los mártires Epifanio y Concordio a la iglesia de los Santos Lucas y Martina, en Roma