3 de julio
Cuando los discípulos le anunciaron la Resurrección de Nuestro Señor, no creyó, pero cuando Jesús Resucitado le mostró la llaga divina en su costado, exclamó: «¡Señor mío y Dios mío!», reparando con este acto perfecto de fe su actitud escéptica. Fue el evangelizador de la India.