Santos en el cielo, amigos en la tierra, ambos fueron proclamados Doctores de la Iglesia en 1568 por san Pío V. Por esta comunión de vida en Cristo, la Iglesia recuerda el mismo día a san Basilio el Magno (c. 329-379) y a san Gregorio Nacianceno (c. 329-390), pertenecientes al grupo de los «Padres capadocios», del que forma parte también el hermano de Basilio, san Gregorio de Nisa. Los Padres capadocios, además de tener en común la procedencia geográfica, se distinguieron por su capacidad de hablar sobre su fe a los intelectuales de lengua griega, a los que mostraron lo perfectamente conciliables que son el cristianismo y una recta filosofía.