Se cuenta de Alfonso IX (1) que iba con el rosario en la cintura…
La Santísima Virgen no favorece solamente a quienes predican el Rosario, sino que recompensa también gloriosamente a quienes con su ejemplo atraen a los demás a esta devoción.
Alfonso, rey de León y de Galicia, deseando que todos sus criados honraran a la Santísima Virgen con el Rosario, resolvió, para animarlos con su ejemplo, llevar ostensiblemente un gran Rosario, aunque sin rezarlo. Bastó esto para obligar a toda la corte a rezarlo devotamente.
El rey cayó enfermo de gravedad. Ya le creían muerto cuando arrebatado en espíritu ante el tribunal de Jesucristo, cuentan que vio a los demonios que le acusaban de todos los crímenes que había cometido.
Cuando el divino Juez lo iba ya a condenar a las penas eternas, intervino en favor suyo la Santísima Virgen.
Trajeron, entonces, una balanza: en un platillo de la misma colocaron los pecados del rey. La Santísima Virgen colocó en el otro el Rosario que Alfonso había llevado para honrarla y los que, gracias a su ejemplo, habían recitado otras personas. Esto pesó más que los pecados del rey.
La Virgen le dijo luego, mirándole benignamente: “Para recompensarte por el pequeño servicio que me hiciste al llevar mi Rosario, te he alcanzado de mi Hijo la prolongación de tu vida por algunos años. ¡Empléalos bien y haz penitencia!”.
Volviendo en sí el rey exclamó: “¡Oh bendito Rosario de la Santísima Virgen, que me libró de la condenación eterna!”.

Y después de recobrar la salud, fue siempre devoto del Rosario y lo recitó todos los días.
Que los devotos de la Santísima Virgen traten de ganar el mayor número de fieles para la cofradía del Santo Rosario, a ejemplo de estos santos y de este rey. Así conseguirán en la tierra la protección de María y luego la vida eterna: Los que me den a conocer, alcanzarán la vida eterna (BenS 24,31).
Fuente: Aleteia
Vídeo: Milagro del Santo Rosario; salva a un rey del fuego eterno
(1) Alfonso IX, rey de León y Galicia (1188-1230) que fundó la Universidad de Salamanca, convocó las primeras Cortes democráticas y luchó en la Reconquista, donde conquistó Mérida y Badajoz. Su hijo Fernando III heredó León y Castilla, uniendo ambos reinos. El rey también fue un gran peregrino a Santiago de Compostela, a donde viajó en múltiples ocasiones, y murió camino a la meta, en Sarria (Galicia).



