[google_font font=»EB Garamond» size=»58″ weight=»400″ italic=»0″ color=»#7d0404″ subset=»»]¿Visitar un shopping puede traer lecciones?[/google_font]
Una pareja entró al centro comercial con sus dos hijos pequeños y fue directo a la «plaza» central donde estaba montado el escenario de una aldea característicamente suiza para conmemorar la Navidad, el nacimiento del Señor, el aniversario del Niño Jesús.
La pequeña y pintoresca aldea era completa, tenía de todo. Y el padre se esforzaba para presentarla a los dos niños que lo acompañaban con atención, curiosidad perspicaz y una mirada inteligente.
Yo quise seguir aquel cicerone improvisado y, discretamente, acompañé las explicaciones que él, entusiasmado daba a los dos niños.
Él describía, con minucias, lo pintoresco de las pequeñas casas de madera con tejados inclinados, ventanas con barandillas llenas de geranios, puertas coloridas, con pequeños y también coloridos jardincitos a su vuelta. Todo realmente bien bonito.
En el jardín de la más bonita de las casitas fue montada una tarima y sobre ella puesta un sofá rojo y dorado que más parecía un trono. Era allí que Papá Noel recibía a los niños articulando su famoso «jo, jo, jo» y diciendo algunas palabras. Distribuía chocolates, abrazos y sonrisas y todavía posaba para fotos.




